No me digas que los españoles son envidiosos y quijotes

No me digas que los españoles son envidiosos y quijotes, o que los árboles dan sombra, sino que dime más bien que la envidia estimulada por Carmen no deja pensar a su cuñado Pedro en su madurez; que mi amigo Juan, espoleado por la lectura y contemplación de tantos desmanes, se lanzó veloz a desfacer Leer másNo me digas que los españoles son envidiosos y quijotes[…]