LA ECONOMÍA Y LOS ECONOMISTAS (Especialmente profesores)

 

LA ECONOMÍA Y LOS ECONOMISTAS (Especialmente profesores)

El afán de eliminar la pobreza y mejorar en valor económico ha estado presente en todo economista que se precie. Desde el más encumbrado hasta el más desconocido. Desde un Cantillon, hasta un Samuelson, desde Adam Smith a Hayek, Friedman o o Galbraith, desde Marx a Keymes pasando por Marshall, Joan Robinson o Schumpeter; desde Carl Menger hasta Gary Bécquer, desde los mercantilistas hasta institucionalistas o los socialistas utópicos etc. todos tiene un denominador común que no es otro que la noble  aspiración de tratar que mejore la situación de todos y especialmente de los más necesitados.

Por la enorme tarea que tenemos por delante los economistas quiero para ir acabando hacer mías unas palabras de Eugen Bhöm Barek en sus Ensayos de Teoría Económica:

Me gustaría suscitar la sensación de que en el inmenso campo de la economía no sólo hay lugar para todos nosotros sino también necesidad de todos nosotros, de todos los tipos de facultades y de vías de investigación; y de que, en lugar de apuntar unos contra otros nuestras armas intelectuales y de rechazar obstinadamente lo que se nos ofrece al conocimiento por vía distinta de la propia, nuestro debes es unir nuestras fuerzas y apuntarlas contra nuestro enemigo común: los innumerables problemas de una de las ciencias más difíciles.[2]

En cuanto a la docencia quisiera manifestar que a lo largo de estos ya largos años siempre he procurado ser consciente, en primer lugar, de la importancia de ofrecer a los alumnos una formación integral junto con los  mejores instrumentos de trabajo científico sobre doctrina y pensamiento económico y, en segundo lugar, del insustituible papel dinamizador que la Universidad debe tener para toda la sociedad.

 Y quiero decir por último que he luchado por conseguir -tanto en mis tareas docentes como investigadoras- el propósito de utilizar el método socrático de aproximación a la verdad económica siempre nueva escuchando y aprendiendo de los argumentos del otro para  tratar de corregirlos y matizarlos  con los argumentos propios. Ese método –camino- para alcanzar lo que se acaba presentando como objetivamente mejor tiene la virtud añadida de un profundo respeto por las personas. Esa metodología ayuda a no encasillarse en nuestras posturas y deja abierta siempre la posibilidad humilde de que en el ámbito intelectual no está nunca todo dicho y siempre es todo mejorable.

Muchas gracias y estoy a su disposición.

 

[1]   Eugenio Domingo Solans. Prólogo al libro de José Juan Franch, Economía a vuelapluma. Madrid, Ediciones Eilea, 1996, p. 19

[2] Von Böhm-Bawerk, Eugen. Ensayos de Teoría Económica, Volumen I, La Teoría Económica. Unión Editorial – Madrid, 1999, pág. 185.