FUNCION ETICA Y ECONOMICA DEL AHORRO

           

                                           FUNCIÓN ÉTICA Y ECONÓMICA DEL AHORRO

          Ludwig von Mises dejó escrito en “La acción humana”:”Si lo consumido supera a la renta, la correspondiente diferencia constituye lo que se denomina consumo de capital. Por el contrario, si la renta es superior al consumo, la diferencia es ahorro.(…) Cada paso que el hombre da hacia un mejor nivel           de vida se halla invariablemente amparado en previo ahorro (…) Es por ello por lo que cabe afirmar que el ahorro y la consiguiente acumulación de bienes de capital constituyen la base de todo progreso material y el fundamento, en definitiva, de la civilización humana. Sin ahorro y sin acumulación de capital imposible resulta apuntar hacia objetivos de tipo espiritual.”

          No he encontrado mejor descripción de la interdependencia temporal de  consumo, ahorro e inversión y de la virtualidad económica y ética del ahorro. El ahorro es a la vez fruto del trabajo productivo anterior y de la abstención de consumo actual con miras  a potenciar la capacidad de crear riqueza en el futuro. Para conseguir ahorrar se necesita conjugar muchas virtudes como la laboriosidad y el bien hacer emprearial y personal, la austeridad inteligente, la prudencia no timorata, la sensatez, el temple de no depender de los demàs, la visión de futuro, … etc. Lo ahorrado permite acometer por nosotros mismos, o financiar para que acometan otros, nuevos proyectos empresariales creadores de empleo y riqueza. Es la fuente del desarrollo económico. Por eso es lógico que todo aquello que lo estimule sea positivo y lo que lo entorpezca negativo.

          Si el ahorro es, ademàs de riqueza fruto del trabajo anterior, ausencia de consumo, todo lo que sea fomentar el consumo improductivo que se dilapida en una mera ilusión efímera y hedonista, perjudica al ahorro. Para ahorrar se necesita ejercer un dominio personal y empresarial que implica una cierta moderación y ordenación en las diversas actividades humanas. El desorden aparece cuando se usan los bienes terrenales con exceso o fuera de la medida necesaria para la consecución de los fines. Una cierta austeridad creadora evitan que el hombre se sumerja por completo en lo material y ese autodominio, guiado por la inteligencia, fortalece y enriquece la voluntad y aumenta la libertad para conseguir su plenitud humana en el orden profesional y personal. En una sociedad donde la comodidad es ensalzada hasta cotas estridentes, se confunde la cima de la vida y el prestigio social con la ostentación material. Es difícil que el ahorro prospere en estos ambientes sociales. Su declive arrastra tras de sí el descenso de la inversión y la falta de vitalidad del mundo financiero y de la economía real.